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Año 2.016, la actualidad. Muchas veces las personas habían imaginado como sería el mundo en un futuro, que novedades serían capaces de ir viendo con el tiempo y como iría evolucionando la raza humana. Muchos de ellos incluso habían pensando que con el avance de la tecnología y la ciencia y si alguna vez sería posible que los humanos fuesen algo más que eso. ¿Pero y si todo esto ya fuese una realidad? ¿Y si la ciudad por la noche tomase un aspecto diferente al habitual? Si deseas conocer más acerca de este mundo extraño y diferente no dudes en visitar la pequeña pero viva Ciudad Scarlatta.
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Jessie River

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Jessie River

Mensaje por Jessie River el Sáb Dic 21, 2013 10:50 pm

Nick: Jess

Nombre: Jessie River

Edad: Dieciocho

Curso o Trabajo: Cuarto

Apariencia:
Es un chico bastante normal dentro de lo que cabe. No tiene nada que llame poderosamente la atención y aunque en conjunto resulta atractivo él supone que es más por su actitud que por su físico. No es especialmente alto, aunque tampoco es bajo. Mide 1.68m y es de contextura delgada, aunque no exageradamente. Sus rasgos son algo más finos de lo habitual pero sin llegar a ser femeninos y su piel es muy blanca pues no suele salir mucho al sol. A veces puede llegar a pasar días sin dormir y, cuando esto ocurre, las ojeras se hacen presentes contrastando con su palidez, cosa que odia y se hincha a somníferos para remediarlo.
Su pelo es negro y lo lleva algo largo, más por descuido que por gusto. No suele peinarse pero hay días en que tener el pelo en la cara le resulta molesto y entonces se lo recoge con horquillas. Quizá lo que más llame la atención de su cara son sus ojos, grandes y castaños, enmarcados por unas pestañas oscuras y más largas de lo normal, pero en general lo primero de lo que hablaría alguien si le pides que describa a Jessie es de su ropa, de sus pantalones rasgados, gastados, sus camisetas de grupos más grandes de la cuenta, sus chaquetas de cuero llenas de chapas y pins cuando hace frío y sus converse negras. Si es observador, hablaría de los tres pendientes que lleva en su oreja izquierda y de los dos de la derecha o del colgante que lleva siempre, una larga cadena con un solo dije plateado en forma de J y, si ha tenido la oportunidad de acercarse más íntimamente, hablaría del tatuaje con forma de alas de ángel que tiene en la cadera.
Spoiler:

Actitud/Personalidad:
Es importante, al hablar de esto, diferenciar entre la actitud que adopta y que él considera la real y su actitud real de verdad, que ha quedado tan enterrada que ni él mismo cree que siga allí. La actitud que adopta naturalmente es la de un chico independiente, que no necesita a nadie, que solo piensa en si mismo y no quiere saber nada del resto del mundo. Es una persona fría, calculadora y mordaz que aprovecha cualquier situación para hacer un comentario despectivo o hiriente. Es extrovertido, lo cual no significa que sea sociable. No considera a nadie su amigo y, desde luego, no cree en el amor. Es de esas personas que prefieren disfrutar de una buena noche y olvidarlo todo al día siguiente. No se apega a nada ni a nadie, solo cuida de si mismo y no hace nada que no quiera hacer, al menos desinteresadamente. Sin embargo esta solo es la actitud que ha adoptado, su forma de defenderse contra el mundo y las personas que lo habitan. Al principio él se esforzaba por ser así, creó un personaje para protegerse y evitar salir herido.
Su verdadero yo no es, ni mucho menos, un santo pero tampoco es el chico malo que pretende hacer ver que es. Es un chico inteligente, algo asocial pero que prefiere evitar las peleas si es posible. Es de esas personas a las que no les gusta hacer daño y, de hecho, incluso con su barrera protectora suele sentirse culpable cuando de verdad hiere a alguien. Es alguien atento, que se preocupa de verdad por las personas que le importan. En definitiva, es muy parecido al chico que era antes de adoptar esa postura narcisista y autodestructiva que usa, pero es una faceta que ha quedado tan enterrada que él mismo la desconoce y solo puede dejarse ver mínimamente con alguien que le importa de verdad, aunque nunca deja que nadie traspase su barrera. Además, tras dos años adoptando una personalidad falsa cada segundo de su vida le resulta más natural actuar que ser sincero y, aunque lo fuera, muchas de las cosas que ha escogido ser se han metido tan dentro de él que sería prácticamente imposible hacerlas desaparecer pues poco a poco se está convirtiendo realmente en la persona que en un principio se esforzaba por aparentar ser.
En cualquier caso, lo que si se puede decir es que es completamente autodestructivo, tanto física como emocionalmente. Es una de esas personas que solo se sienten vivas cuando se están destrozando.

Poder o habilidad:
Se le dan bien los instrumentos y aprende bastante rápido.

Historia:
Jessie nació en USA, en una familia pequeña compuesta sólo por sus padres y su hermana menor, Michelle. Sus padres siempre habían deseado tener una niña así que, cuando el nació, más que alegría lo que sintieron fue resignación. En su madre el instinto maternal ganó a la desilusión. Él sabía que ella lo quería, siempre cuidaba de él y lo consentía, pero su padre era harina de otro costal. No es que lo odiara, ni que no lo quisiera, pero no se esforzaba en ocultar que, de haber podido elegir, nunca hubiera tenido a Jessie y que, pese a no querer deshacerse de él, no le hubiera importado que desapareciera.
En realidad esta actitud no molestaba especialmente al chico. Tenía a su madre, que estaba orgullosa de él y esto le bastaba y lo motivaba a esforzarse para demostrarle a ella, y no a su padre, que no había desperdiciado su vida teniéndolo.
Cuando empezó el colegio vio la oportunidad perfecta para enorgullecer a su madre. Incluso en primaria, se esforzaba tanto para sacar las mejores notas y ser el mejor estudiante que sus compañeros de clase empezaron a cogerle asco. No tenían realmente la culpa, él era desagradable con ellos pero no lo hacía a propósito. Simplemente consideraba que el colegio no era un lugar para hacer amigos y que no era necesario relacionarse con gente que no le parecía en absoluto interesante. Al principio sus compañeros se limitaban a ignorarlo o, como mucho, a insultarlo con los típicos comentarios que un niño pequeño puede hacer. Acostumbrado como estaba a los comentarios adultos y muchas veces hirientes de su padre esto no le importaba y, al parecer, eso no hacía más que enfadar al resto de sus compañeros, que no tardaron demasiado en cogerle verdadera manía.
A medida que los cursos pasaban y los chicos crecían se volvían cada vez más crueles. En tercer curso fue cuando le pegaron por primera vez y desde entonces no pararon. Esto, lógicamente, afectaba a Jessie más que los insultos pero sabía que valía la pena. Después de todo sus notas eran las mejores y su madre la más orgullosa. Pero en cuarto curso esto cambió. Aunque él no lo sabía sus padres habían seguido intentando concebir tras tenerlo a él (más por deseo de su padre, supuso, que de su madre) y habían logrado tener a su adorada niñita, a la que llamaron Michelle en honor a la canción favorita de su madre.
Su padre estaba orgulloso, feliz como nunca lo había visto. Michelle era la niñita de sus ojos y se centraba tanto en ella que ya ni siquiera se molestaba en insultar a Jessie. Esto podía parecer una mejoría, si no fuera porque su madre también había deseado una niña y, aunque ella estaba contenta con su hijo, la pequeña a la que tanto había esperado lo eclipsó totalmente.
Su madre dejó de mostrarse orgullosa por sus logros. Daba igual cuanto se esforzara, daba igual que sacara la máxima nota en todas las asignaturas, ella simplemente sonreía desinteresada y luego empezaba a hablar de lo orgullosa que estaba de que su pequeña aprendiera a usar correctamente una cuchara. El desinterés de su madre le dolió más que cualquier golpe o insulto que le hubieran dedicado. Después de todo no era nada especial, él también sabía usar correctamente una cuchara, la única diferencia es que era un chico.
El mundo empezó a venírsele encima, todo le afectaba, sentía celos de cada cosa que hacía su hermana, de cada palabra o sonrisa que le dedicaban a ella en vez de a él por cosas que él también había hecho, que él también hacía. El trato de sus compañeros también se incrementó, o al menos a él se lo pareció, aunque en el fondo era probable que lo trataran exactamente igual que antes, con la única diferencia de que ahora no tenía nada en lo que apoyarse, nada con lo que consolarse, nada por lo que pensara que eso valía la pena.
Entonces fue cuando conoció al chico que cambiaría totalmente su vida.
Estaban en quinto de primaria. Él solo tenía diez años y por entonces sus padres estaban entusiasmados porque su querida Michelle acababa de decir su primera palabra.
Sus notas habían bajado, él se había descuidado y sus compañeros habían aprendido nuevas formas de torturarlo.
Un día, durante un recreo en el que él estaba sentado en el patio leyendo un libro el ‘lider’ de la clase se acercó a él con su grupo de fieles seguidores. Era un chico grande para su edad, por no decir que parecía un cerdo. Su nombre era Bruce y todos en clase le temían. Era un imbécil, en opinión de Jessie. Nunca había tocado un libro y estaba orgulloso de ello. Se consideraba a si mismo un chico malo y era un año mayor que el resto, pues había repetido el último curso. Su pasatiempo favorito era martirizar a quien pudiera para demostrar lo malote que era aunque, por supuesto, nunca se acercaba a los chicos mayores si no era para lamerles el culo. Era un cobarde, un inútil y lo más parecido a un mono con ropa que había visto Jessie en su vida pero aún así era físicamente muy superior a él, más alto, más grande y más fuerte y tenía a toda la clase de su parte así que a Jessie, en ese caso, ser más inteligente no le servía de nada. Ni siquiera escuchó los insultos y burlas iniciales. No valía la pena. Estaba demasiado ocupado preparándose psicológicamente para la somanta de palos que obviamente le esperaba. Sin embargo, lo primero que llegó no fue un golpe sino una voz desconocida para él, de alguien de aproximadamente su edad diciendo: "Eh, Babe el cerdito valiente ¿por qué no te metes con alguien de tu tamaño?"
Nadie había defendido nunca a Jessie y mucho menos frente a Bruce. La poca gente a la que no le parecía bien que lo atormentara se limitaba a mirar hacia otra parte como si no viera nada y por eso ambos chicos se sorprendieron tanto ante esa voz infantil pero desafiante. Miraron hacia allí para ver de quién provenía y vieron a un niño delgado, más o menos igual de alto que Jessie (lo cual no era decir mucho), de castaño pelo revuelto, ojos claros y mirada acusadora. No era como los demás, no parecía asustado en absoluto. El niño se acercó a Jessie, tendiéndole la mano y le sonrió amablemente: ‘’No dejes que nadie te arrincone.’’ Fue lo que le dijo. En ese momento, lo único que pensó Jessie fue que el chico estaba loco y que había visto Dirty Dancing demasiadas veces. Sin embargo, con el paso del tiempo, convirtió esa frase en la más importante.
Ellos eran solo dos, dos niños pequeños y delgados que no tenían demasiada destreza física de ningún tipo así que al grupo de Bruce no les costó mucho hacerlos pedazos, pero aún así Jessie recordaría ese día como el más importante de su vida, pues fue el día en que conoció a Angel Miller. Ambos se volvieron inseparables. Angel era hijo de un comerciante que pasaba mucho tiempo fuera de casa y, el que estaba, lo pasaba pegado al teléfono por asuntos de negocios. Su madre, por su parte, había muerto al darle a luz por lo que nunca la llegó a conocer. Aunque su padre lo quería y procuraba darle todo lo que pedía Angel careció del afecto paterno que había necesitado desde que nació y había intentado llenarlo pidiéndole a su padre todo lo que podía querer, juguetes, ropa, videojuegos… pero de todo se cansaba. Lo único constante en su vida era Jessie. Era su apoyo, su mejor y único amigo, la única persona que le importaba y lo mismo pensaba Jessie de él. Pasaban más tiempo juntos que en sus casas pues en ellas nadie los echaba de menos. Crecieron juntos, eran inseparables, como uña y carne. Jessie no era precisamente fuerte y veía en Angel un modelo a seguir. Hacía todo lo que él le decía y Angel tenía una personalidad magnética que se acentuaba más y más a medida que iba creciendo. Sin embargo ambos llevaban una vida solitaria y ambos la afrontaban de distinto modo. La compañía de Jessie eran los libros, las películas, él mismo y Angel. No necesitaba llamar la atención ni ser reconocido, solo estar en paz. Su amigo, sin embargo, era diferente. Aunque no quisiera admitirlo él necesitaba la atención que nunca le habían dado. Empezó a juntarse con malas compañías, a meterse en asuntos turbios y con trece años probó su primer cigarro, que fue creciendo más y más, evolucionando a marihuana, y luego a éxtasis, y luego a cualquier cosa que pudiera evadirlo. Jessie estaba muy preocupado por él, no quería dejarlo solo, hizo lo posible para sacarlo de ese mundo pero, por circunstancias de la vida, lejos de eso acabó por meterse él también. Quizá fue por curiosidad, quizá por Angel o quizá porque, en el fondo, necesitaba realmente llamar la atención de su madre, ni siquiera él está seguro, pero en cualquier caso cayó por completo.
La vida pasaba, los amigos iban y venían, lo único permanente en la vida de ambos eran ellos. Estaban obsesionados el uno con el otro de una forma casi enfermiza. No estaban enamorados, nunca lo estuvieron y nunca podrían estarlo pero ambos se sentían propietarios del otro. Con quince años Angel experimentó su primera experiencia sexual en una especie de cita en una discoteca que le habían organizado sus amigos de turno. A partir de ese momento todo cambió radicalmente. Era rara la ocasión en la que los chicos se peleaban entre ellos pero cuando lo hacían era una autentica guerra de puñaladas verbales, gritos, llantos y, a veces, golpes. Un día una de esas batallas estalló, simplemente porque Jessie había estado flirteando con un chico. Angel se puso celoso, no por amor, como ya he dicho, sino por pura obsesión, porque sentía que él le pertenecía. Lo único que Jessie recuerda de la pelea son muchos gritos, muchos llantos, puñaladas traperas por ambas partes, recriminaciones y comentarios hechos a herir. Recuerda haberle echado en cara que él se acostaba con quien quería cuando quería, que desde los quince años hasta los actuales dieciséis se había acostado por lo menos con seis personas y que no tenía derecho a reclamarle nada cuando él nunca había llegado tan lejos. Recuerda también haberse tomado las pastillas del alijo privado de Angel, y recuerda que esto le enfureció aún más. Recuerda haberle gritado que no era de su propiedad, que podía acostarse con quien quería y, aunque no tenía intención de hacerlo realmente, recuerda haberle gritado que no pasaría virgen de ese día. Recuerda la ira y los celos en los ojos de Angel, recuerda su voz diciendo que en eso tenía razón y recuerda, como si lo hubiera vivido ayer mismo, sentir su espalda chocar contra la pared, las manos del chico sobre él, sus labios sobre su piel, la brusquedad de cada uno de sus actos y sus propios gemidos, los insultos que no paraban de dirigirse mientras lo hacían, el ansia de Angel por dominarlo, sus dientes perforando su piel, sus uñas desgarrándola y los cardenales que permanecieron más de una semana en sus muñecas. Recuerda con toda claridad el dolor, y la desesperación, y el placer, y recuerda la necesidad furiosa de hacerse daño, y, aunque nunca reconocerá que esto le duele, recuerda que durante todo ese tiempo, durante todo ese acto, no se besaron ni una sola vez.

Cuando se despertó al día siguiente apenas podía moverse. Angel no estaba, en su lugar había una nota sobre la mesilla. Solo contenía una frase: "No vuelvas a dejar que nadie te arrincone."
Esperó a Angel. No apareció, y tampoco al día siguiente. Lo llamó pero no contestaba. Al cabo de un tiempo desconectó su teléfono. Fue a su casa pero no había nadie y una vecina le dijo que a su padre le había surgido trabajo fuera de la ciudad y se había ido con él.
Entonces comprendió de repente que una uña si puede separarse de la carne, pero duele, duele muchísimo.
Decidió que si no podía tener a Angel se convertiría en él. Empezó a comportarse como él, a ir a fiestas, a meterse cualquier tipo de drogas que encontrara y a acostarse con desconocidos a los que no volvería a ver. Se esforzó tanto en ser como él que se lo acabó creyendo y esa acabó por convertirse en su personalidad natural, o eso es lo que él cree.

Le gusta:
Leer. Es una de las cosas que no han cambiado desde que era un niño. Su estilo favorito es el realismo sucio, seguido por las buenas novelas policíacas.
El tabaco, el alcohol, las drogas. Más que gustarle siente que las necesita, excepto el tabaco, el cual le gusta de verdad porque lo relaja.
Tocar la guitarra lo relaja casi tanto como el tabaco.
Le encanta la música.
Adora a los animales. Con ellos sale su lado dulce. Sería incapaz de hacerle daño a un animal.
Le encanta sentir dolor, y hasta ahora nunca ha sabido por qué. No sabe si es porque le recuerda a Angel o simplemente es una forma más de castigarse.

No le gusta:
Algo que nunca le ha gustado aunque lo haga es acostarse con todo el mundo. Se ha autoconvencido y presionado tanto que él mismo cree que le gusta, pero la verdad es que no siente nada con ello. Su cuerpo reacciona a los estímulos, pero nunca ha sido lo miso que aquella primera vez con Angel, por muy nefasta que fuera la situación. Él piensa que es porque su cuerpo se ha acostumbrado pero la realidad es que no siente nada porque no le importan en absoluto las personas con las que se acuesta. Sin embargo, lo disfruta más cuando hay dolor de por medio, cuanto más intenso mejor, porque lo considera más un castigo que otra cosa.
En general se odia bastante a si mismo, odia lo que era y odia lo que es, y odia odiarlo, pero no cree que pueda ser otra cosa. Cree que no hay esperanzas para él.
Odia a los niños, no los soporta, por algún motivo le deprimen.



Aki Ogasawara - Pequeñas mentiras piadosas - Jessie River


"La parte difícil es dejar ir tus sueños... la fácil es soñar otra vez"




(N/A: Siento haber tardado tanto en poner la ficha desde que me registré, he tenido unos problemas horribles con internet, casi me vuelvo loca pero ya está arreglado.)

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Re: Jessie River

Mensaje por Youji el Lun Dic 23, 2013 10:19 am



FICHA ACEPTADA


El cømienzø es el fin Es tødø Es nada...Brindenle agønia. Cønviertan su existencia en nada

I'm the sacrifice Youji

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